MEDALLA DE ORO

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Blog Académico, Educación

¡Qué duda cabe!, ganar una medalla de oro es lo que muchos quisieran; es el resultado de un trabajo arduo donde el sacrificio y la renuncia personal son imprescindibles. Para los deportistas son horas de entrenamiento, disciplina y perseverancia. El pódium de la gloria nadie lo regala, se gana; quien lo hace suyo sabe que fue el resultado de un esfuerzo personal y colectivo, nunca el fruto de un trabajo individual.

Sin desmerecer estos triunfos, que pocos alcanzan, es justo y perentorio preguntarse por la necesidad de buscar medallas de oro en otros ámbitos del quehacer humano que no se alcanzan por el sano hábito del ejercicio muscular o disciplinario, por muy valiosos que ellos sean.

Nos referimos a aquellas realidades humanas donde también hoy se compite, pero donde no todos tienen la misma posibilidad de acceder a justos espacios de competencia y, generalmente, no por falta de disciplina o interés, sino porque no existe un piso mínimo para competir en igualdad de condiciones. Hablamos de competencias que tiene que ver con el desarrollo humano integral que consideran al hombre no solo como un ser vivo, sino como una realidad abierta y en permanente búsqueda.

Sabemos, sin embargo, que una mirada amplia y generosa de las posibilidades humanas no se da fácilmente. En nuestros días existe una predilección por el mínimo esfuerzo y por obtener resultados inmediatos o posibles, es decir, según aquellas coordenadas que no perturban o amenazan el orden establecido. En este contexto, la búsqueda de cuestiones superiores parece difícil, pero hay quienes piensan y buscan algo distinto.

En Chile hay “competidores” que anhelan alcanzar nuevos pódium, metas y resultados exitosos medidos, no por relojes cronométricos exactos, sino por tallas humanas distintas a aquellas condicionadas por estructuras fijas y encriptadas en opciones establecidas. En nuestra patria hay quienes buscan alcanzar “medalla de oro” en caridad y solidaridad, inclusión y justicia social, democracia y participación, conceptos radicados en lo profundo de la persona humana y que se elevan a partir de la contemplación de una realidad dura, indolente y mezquina.

Las copas y medallas pasaran a ocupar los espacios que les corresponden. Bien por los deportistas que con esfuerzo las han ganado. Pero, la deuda más profunda, aquella que tiene que ver con las necesidades más hondas de la persona humana, aun seguirá pendiente.

Busquemos el modo de encontrar los espacios adecuados para competir y ganar esas medallas que expresen -en calidad y colorido- el triunfo de un pueblo capaz de vivir en libertad, justicia y equidad.

Dr. Hernán Enríquez Rosas

Académico de la UCSC